EducArte en Formación
Trabajo intensivo en la preparación de talleristas,
educadores y formadores, activando la conexión con el Arte.
Es un taller de un mes de duración en el
que se trabajan tres grandes módulos de forma integrada. Cada
módulo es completo en sí mismo, y a su vez base para
continuar con los siguientes.
Al finalizar está la opción de recibir la didáctica para ser talleristas del Corazón en la educación, en el módulo
correspondiente. (Previa evaluación).
Para ser tallerista del Corazón en la
Educación hay algunos requisitos previos:
- Tener realizado el taller Conciencia del Alma (impartido por
talleristas de la Universidad de la Luz Iluí Amaní). Hasta
la segunda etapa completa.
- Tener experiencia en el trabajo educativo.
Para el segundo y tercer módulo además es necesario un
proceso interno de trabajo con el Arte que se explica en el
mismo EducArte.
Detalle del
trabajo de cada módulo:
Módulo 1
-
Guiar
Se
realiza un recorrido desde las diversas manifestaciones del
arte que están vinculadas con activar la capacidad formativa
en los participantes. Se trabaja en la integración general
del programa de la educación evolutiva y la exploración del
Arte en sus diversas manifestaciones a través del sonido,
color, forma y movimiento.
En el transcurso del proceso
se va evaluando permanentemente la capacidad de asumir el
rol de guiar a un grupo de personas (independiente de la
edad). Y profunda introspección en la armonización del
patrón Educativo.
Módulo 2 - Contener
Desde el trabajo con el Arte se
encuentra un gran aliado en la integración de hemisferios y
activador de capacidades formativas. Se profundiza en las
estrategias para interactuar con las diferentes
manifestaciones del arte según el trabajo formativo a
realizar. Profundizando en los ciclos
evolutivos de la vida.
Módulo
3 - Formar
Quien asume guiar y
contener a otros, es preciso que profundice en la capacidad
de darle forma a la conciencia a entregar: FORMAR.
La
base de la formación es el sostenimiento de la conexión con
la realidad interior en el momento en que se imparte la
enseñanza, y desde ella conectar con la realidad del otro,
estableciendo el puente que favorece la comunicación.
La
inocencia es el estado que nos permite dialogar e
interactuar desde el presente, sin juicios que distancian o
impregnan la capacidad de integrar conocimiento –conciencia.
Se trabaja en el potencial que tenemos como
personas, activando la inteligencia multidimensional. No
solo podemos medir nuestra inteligencia por capacidades
lógicas, o verbales, ya es sabido que tenemos muchas formas
de expresar la capacidad mental y que el desarrollo de la
inteligencia está íntimamente ligado con el desarrollo de
las diferentes manifestaciones del ser en su totalidad,
abarcando su realidad física, emocional, mental y
espiritual.
