Intensiva y Recreación
El proceso formativo tiene su
expresión natural que transita por la integración de la
conciencia global, adecuación con el entorno social y
aplicación a la vida cotidiana.
Este proceso
transcurre en dos períodos, siendo el primero llamado
Intensiva, más corto y el segundo Recreación con mayor
amplitud.
La intensiva nos conecta con la conciencia, la
recreación con la experiencia.
En la intensiva,
se realiza el anclaje energético de los contenidos a
integrar.
Se imparte la totalidad de los contenidos del
programa educativo correspondiente a cada ciclo de forma
global, a través de dinámicas vivenciales que permiten la
integración y comprensión general del conocimiento
específico.
La intensiva se desarrolla en el área de
la escuela, ambientando los espacios de trabajo según la
temática acorde al contenido pedagógico. Lo que permite que
el niño o niña tome contacto directo a través de la vivencia
en forma integrada.
En la intensiva los docentes
están guiando día a día la actividad con los niños o
niñas; los padres, madres o tutores en otra instancia
participan de la
escuela de padres y madres
interiorizándose
en los contenidos impartidos.
La
recreación; es guiada principalmente por los
padres, madres o tutores, convirtiendo cada vivencia en una
oportunidad rica en aprendizaje. Los docentes participan de
ella, siendo un enlace con el programa pedagógico y
orientado a los padres, madres o tutores con el despliegue
de los contenidos de cada niño o niña según su proceso
individual de aprendizaje.
Los cimientos de la
recreación son la formación brindada durante la escuela de
padres y madres. Pudiendo así aplicar las claves recibidas
durante la intensiva para desarrollarlas y ampliarlas en las
diferentes experiencias cotidianas.
En el período de
la recreación el niño o niña va abriendo los distintos
aprendizajes desde una LIBRE ELECCIÓN, lo que le permite
participar comprometidamente en propia educación.
CICLOS EVOLUTIVOS:
Los programas están organizados por ciclos de
desarrollo que sostienen y acompañan el proceso evolutivo que
realiza el niño o niña desde lo físico, emocional, mental y
espiritual.
Están planeados para estimular y acompañar el
impulso que se trae de forma natural, reforzando el propósito de su
vida. Al mismo tiempo se brinda una oportunidad rica en diversidad
trabajando con edades afines en un mismo ciclo, respetando los
ritmos propios de cada niño o niña, adecuados al ritmo del grupo.
La dinámica del trabajo por niveles, también permite que los
niños o niñas se aporten entre si y la maduración que alcanzan
estimula y contiene a otros. Los distintos procesos de maduración,
ayudan a referenciar el propio proceso, creando el sentido de
unidad.
Estos ciclos están organizados en:
Preparatoria: 9 meses a 3 años,
Primer ciclo:
3 a 7 años,
Segundo ciclo: 7 a 14 años,
Tercer ciclo: 14 a
18 años.

